La Vida de Aishah - Un Modelo a Seguir para Todas Las Mujeres

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La Vida de Aishah - Un Modelo a Seguir para Todas Las Mujeres

La vida de Aisha prueba que una mujer puede aprender mucho más que los hombres y que puede ser el maestro de estudiosos y expertos. Su vida también es prueba de que una mujer puede ejercer una influencia sobre los hombres y las mujeres y proporcionarles inspiración y liderazgo. Su vida también es prueba de que la misma mujer puede ser totalmente femenina y ser una fuente de placer, alegría y confort para su marido.


No se graduó de ninguna universidad pues no había universidades en ese tiempo. Pero todavía sus elocuciones son estudiadas en las facultades de la literatura, sus pronunciamientos legales se estudian en facultades de derecho, y su vida y obras son estudiadas e investigadas por estudiantes y profesores de historia islámica, como han sido estudiados por más de mil años.

La mayor parte de su tesoro de conocimiento se obtuvo mientras todavía era muy joven. En su niñez ella fue criada por su padre quien era muy amado y respetado porque era un hombre de amplios conocimientos, modales suaves y una presencia agradable. Por otra parte era el mejor amigo del Profeta (paz y bendiciones sean con él) quien era un visitante frecuente a su hogar desde los primeros días de su misión.


En su juventud, ya conocida por su impresionante belleza y su formidable memoria, estuvo bajo el amoroso cuidado y atención del mismo Profeta. Como su esposa y su compañera cercana, adquirió de él conocimiento y perspicacia como ninguna mujer haya adquirido antes.

Aishah se convirtió en la esposa del Profeta en Mekka cuando ella estaba en el décimo año de su vida, pero su boda no tuvo lugar hasta el segundo año después de la Hégira, cuando tenía unos catorce o quince años. Antes y después de su boda ella mantuvo una jovialidad natural e inocencia y no parece en absoluto intimidada por la idea de estar casada con quien era el Mensajero de Allah (paz y bendiciones sean con él) a quien todos sus compañeros, incluyendo a su propia madre y padre, trataban con tal amor y reverencia, como no lo hacían con nadie más.

Acerca de su boda, ella cuenta que poco antes de que ella saliera de casa de sus padres, salió al patio para jugar con una amiga que pasaba:

"Estaba jugando en un subibaja y mi largo cabello estaba despeinado", dijo. "Vinieron y me tomaron de donde estaba jugando y me prepararon (para la boda)."

Le vistieron con un vestido de novia hecho de paño fino de rayas rojas de Bahrein y entonces su madre la llevó su nueva casa recién construida, donde algunas mujeres de los Ansar esperaban en la puerta. Le saludaron con las palabras "¡para bien y para la felicidad que todo sea bueno!", en presencia del Profeta sonriente, trajeron un tazón de leche. El Profeta bebió de él y se lo ofreció a Aishah. Ella tímidamente lo rechazó, pero cuando él insistió ella bebió y luego ofreció el tazón a su hermana Asmaa que estaba sentada a su lado. Otras también bebieron y eso era todo lo que había en la solemne y simple ocasión de su boda. No hubo ninguna fiesta de bodas.


El Matrimonio con el Profeta no cambió sus modales lúdicos. Sus jóvenes amigas venían regularmente a visitarla en su apartamento.

"Estaba jugando con mis muñecas," dijo, "con mis amigas y el Profeta venia y ellas se escabullían fuera de la casa, entonces el Profeta salía tras ellas y las traía de vuelta, porque estaba contento, por mi bien, de tenerlas en casa.


"A veces decía: "Quédate dónde estás”, antes de que ellos salieran, y también participaba en sus juegos. Aishah dijo: "Un día, el Profeta (paz y bendiciones sean con él) vino cuando estaba jugando con las muñecas y dijo: 'Oh Aishah, ¿qué es este juego?' dije: 'es los caballos de Salomón', y se echó a reír."A veces entraba y se cubría con su manto para no molestar a Aishah y a sus amigas.”


La vida de Aishah en Madinah también tuvo tiempos más serios y de ansiedad. Una vez, su padre y dos compañeros, quienes se estaban quedando con él, cayeron enfermos con una peligrosa fiebre, que era común en Medina en ciertas temporadas. Una mañana Aishah fue a visitarlo y estaba consternada al encontrar a los tres hombres yaciendo completamente débiles y agotados. Le preguntó a su padre cómo estaba y él le respondió en verso, pero ella no comprendía lo que estaba diciendo. Los otros dos también le contestaron con líneas de poesía, que para ella no eran más que balbuceos ininteligibles. Ella estaba profundamente preocupada y fue a ver al Profeta diciendo:

"Ellos están delirando, locos, por la intensa fiebre." El Profeta (paz y bendiciones sean con él) le preguntó lo que habían dicho y se tranquilizó un poco cuando ella repitió las líneas que habían pronunciado y que tenían sentido, aunque ella no entendía lo repitió casi palabra por palabra. Esto fue una demostración del gran poder retentivo de la memoria, que al correr de los años, debía preservar muchos de los invaluables dichos del Profeta (paz y bendiciones sean con él).


De las esposas del Profeta en Medina, estaba claro que era Aishah a la que amaba más. De vez en cuando, uno u otro de sus compañeros preguntaba:

"Oh Mensajero de Allah, ¿que más te gusta en el mundo?" no siempre dio la misma respuesta a esta pregunta porque sentía un gran amor por sus hijas y sus hijos, por Abu Bakr, por Ali, Zayd y su hijo Usamah. Pero de sus esposas la única mencionada a este respecto era Aishah. Ella también lo amaba mucho y a menudo buscaba su afirmación de que él la amaba. Una vez le preguntó: "¿Cómo es tu amor por mí?"


"Como el nudo de una cuerda," contestó, queriendo decir que era fuerte y seguro. Y otra vez después de eso, le preguntó: "¿Cómo es el nudo?" y respondió: "ala haaliha”, en la misma condición".

Como ella amaba al Profeta (paz y bendiciones sean con él) su amor era un amor celoso y no había podido soportar la idea de que el Profeta diera sus atenciones a otras aparte de ella. Ella le preguntó:

"Oh Mensajero de Allah, dime de ti mismo. Si estas entre las dos vertientes de un valle, uno de los cuales no había sido pastoreado mientras que el otro había sido pastoreado, ¿en cuál pastorearías tus rebaños?"

"El que no había sido pastoreado" respondió el Profeta (pas y bendiciones sean con Él). "Aún así", dijo, "y yo no soy como cualquier otra de sus esposas."Cada uno de ellos tenía un esposo delante de vosotros, excepto a mí mismo."El Profeta sonrió y no dijo nada. De sus celos, Aishah diría en años posteriores:

"No, estaba celosa de ninguna otra esposa del Profeta como estaba celosa de Jadijah, debido a su constante mención de ella y porque Allah le habían ordenado darle la buena noticia de una mansión en el Paraíso, hecha de piedras preciosas. Y siempre que sacrificaba una oveja, enviaba una porción justa a quienes habían sido sus amigas íntimas. Muchas veces le dije: "Es como si nunca hubiese habido ninguna otra mujer en el mundo excepto Jadijah."


Una vez, cuando Aishah se quejó y preguntó por qué hablaba tan bien de "de una vieja Quraysh ", el Profeta estaba dolido y dijo: "Ella era la mujer que creyó en mí cuando otros me rechazaron. Cuando la gente me trató de mentiroso, ella afirmó mi veracidad. Cuando yo estaba abandonado, ella cedió su riqueza para aligerar la carga de mi dolor."


A pesar de sus sentimientos de celos que sin embargo no eran de una especie destructiva, Aishah era realmente un alma generosa y paciente. Ella soportó el resto de pobreza del hogar del Profeta y el hambre que se prolongaba a menudo por largos períodos. Durante días no se encendía fuego en la casa del Profeta escasamente amueblada para cocinar u hornear pan y vivían simplemente de dátiles y agua. La pobreza le causó angustia o humillación. Y cuando llegó la autosuficiencia no corrompió su e estilo de vida.


Una vez el Profeta (paz y bendiciones sean con él) se quedó lejos de sus esposas durante un mes porque lo habían angustiado al pedirle que no tenía. Esto fue después de la expedición de Jaybar cuando un aumento de las riquezas había abierto el apetito por los regalos. Al regresar de su auto-impuesto retiro, fue primero al apartamento de Aishah. Le encantó verla pero le dijo que había recibido una revelación que requería que pusiera dos opciones ante ella. Luego recitó los versos:

“¡Profeta! Di a tus esposas: Si queréis la vida del mundo y sus apariencias, venid que os dé algún provecho y os deje ir con toda delicadeza. Pero si queréis a Allah y a Su mensajero y la Morada de la Última Vida... Es verdad que Allah ha preparado para aquéllas de vosotras que actúen con rectitud una inmensa recompensa." (Quran 33: 28-29)


La respuesta de Aishah fue:

«Ciertamente deseo a Allah y a Su Mensajero y la morada del Más Allá», y su respuesta fue seguida por todas las demás.

Se apegó a su elección tanto durante la vida del Profeta (paz y bendiciones sean con él) como luego. Más tarde cuando los musulmanes fueron favorecidos con enormes riquezas, ella recibió una donación de 100 mil Dirhams. Ella estaba ayunando cuando recibió el dinero y distribuyó la totalidad del importe a los pobres y necesitados aunque no tenía ninguna provisión en su casa. Poco después, una sirvienta le dijo: "¿puedes comprar carne para un dirham para romper tu ayuno?"


"Si hubiera recordado, lo hubiera hecho", dijo. Aishah. El afecto del Profeta (paz y bendiciones sean con él) se mantuvo hasta el último momento. Durante su enfermedad final, fue al apartamento de Aishah , sugerido por sus esposas. Por mucho tiempo permaneció allí en un sofá con la cabeza apoyada en su pecho o en su regazo. Ella fue quien tomó un miswak (ramita para limpiar los dientes) de su hermano, lo masticó para ablandarlo y se lo dio al Profeta. A pesar de su debilidad, frotó vigorosamente sus dientes con él. No mucho después, perdió el conocimiento y Aishah pensó que era el inicio de la muerte, pero una hora después abrió los ojos.


Aishah es quien ha conservado para nosotros estos últimos momentos del más honrado de la creación de Allah, su amado Mensajero, que Allah derrame sus selectas bendiciones sobre él.

Cuando abrió los ojos nuevamente, Aishah recordó que le dijo: "ningún Profeta es tomado por la muerte hasta que se le ha mostrado su lugar en el paraíso y luego se le ofrece elegir entre vivir o morir".


"Ahora el no nos elegirá" dijo ella para sus adentros. Entonces lo oyó murmurar: "con la suprema comunión en el paraíso, con aquellos a quienes Dios ha prodigado su favor, los profetas, los mártires y los justos..." otra vez le oyó murmurar: "Oh Señor, con la comunión supremo," y estas fueron las últimas palabras que le oyó hablar. Poco a poco su cabeza se puso más pesada sobre su pecho, hasta que otros en la sala comenzaron a lamentar, y Aishah puso su cabeza sobre una almohada y se unió a ellos en llanto.


En el piso del cuarto de Aishah cerca del sofá donde estaba yaciendo, se cavó una fosa en la que fue enterrado el Sello de los Profetas (paz y bendiciones sean con él) en medio de mucho desconcierto y gran tristeza.

Aishah vivió casi cincuenta años después del fallecimiento del Profeta. Ella había sido su esposa durante una década. Gran parte de este tiempo lo pasaron aprendiendo y adquiriendo conocimientos de las dos fuentes más importantes de la guía de Dios, el Corán y la sunnah de su Profeta. Aishah era una de tres mujeres (las otras dos eran Hafsah y Umm Salamah) quien memorizó la revelación. Como Hafsah, ella tenía su propia escritura del Corán escrito después de que el Profeta había muerto.


Por lo que se refiere a los hadices o dichos del Profeta, Aishah es una de las cuatro personas (los demás son Anas Ibn Malik, Abdullah Ibn Umar y Abu Hurayrah) que transmitieron más de 2 mil dichos. Muchos de estos corresponden a algunos de los aspectos más íntimos del comportamiento personal que sólo alguien en la posición de Aishah podría haber aprendido. Lo más importante es que su conocimiento del hadiz fue aprobado en forma escrita por al menos tres personas, incluyendo a su sobrino Urwah quien se convirtió en uno de los mayores estudiosos entre la generación después de los compañeros.


Muchos de los compañeros del Profeta y sus seguidores se beneficiaron del conocimiento de Aishah. Abu Musa Al-Ashari dijo una vez: "si nosotros los compañeros del Mensajero de Allah, (que la paz y las bendiciones sean con él), teníamos alguna dificultad en un tema, le preguntábamos a Aishah."


Su sobrino Urwah afirma que ella era competente no sólo de fiqh sino también en medicina (teb) y poesía. Muchos de los mayores compañeros del Profeta acudían a ella para pedirle consejo sobre cuestiones de herencia que requerían una mente matemática altamente calificada. Los estudiosos la consideran como uno de los primeros fuqahá del Islam junto con personas como Umar Ibn Al-Jattab, Ali and Abdullah Ibn Abbas. El Profeta al referirse a su extenso conocimiento del islam, dijo: "aprendan una parte de su religión (Din) de esta señora de color rojo". "humayraa" queriendo decir "sonrojada" era un epíteto dado a Aishah por el Profeta (paz y bendiciones sean con él).


Aishah no sólo poseía grandes conocimientos pero también tomó parte activa en la educación y la reforma social. Como profesora tenía una manera clara y persuasiva de discurso y su poder de oratoria ha sido descrito en términos superlativos por al-Ahnaf, quien dijo: "he escuchado discursos de Abu Bakr y Umar, Uthman y Ali y los califas hasta este día, pero no he escuchado discurso más persuasivo y más hermoso de la boca de cualquier persona que de la boca de Aishah"


Hombres y mujeres venían de lejos para beneficiarse de su conocimiento. El número de mujeres se dice que era mayor que el de los hombres. Además de responder preguntas, tomó niños y niñas, algunos de ellos huérfanos, bajo su custodia y los entrenó bajo su cuidado y orientación. Esta fue además de sus parientes que recibieron instrucción de ella. Su casa se convirtió así en una escuela y una academia.


Algunos de sus alumnos fueron sobresalientes. Ya hemos mencionado a su sobrino Urwah como un distinguido narrador de hadith. Entre sus pupilas mujeres esta el nombre de Umrah Bint Abdur Rahman. Ella es considerada por los estudiosos como uno de los narradores confiables del hadith y se dice que fue secretaria de Aishah recibiendo y respondiendo a las cartas dirigidas a ella. El ejemplo de Aishah en promover la educación y en particular la educación de las mujeres musulmanas en las leyes y las enseñanzas del islam es uno que debe ser seguido.


Después de Jadijah y Fatimah Az-Zahra, Aishah as-Siddiqah (siddiqah: aquel que afirma la verdad) es considerada como la mejor mujer en el islam. Debido a la fuerza de su personalidad, era un líder en todos los campos del conocimiento, en la sociedad, en la política y en la guerra. Ella a menudo lamentó su participación en la guerra pero vivió lo suficiente para recuperar su posición como la mujer más respetada de su tiempo. Ella murió en el año 58 de la Hégira, en el mes de Ramadán y como ella instruyó, fue enterrada en el Jannat Al-Baqi en la ciudad de la luz, junto a otros compañeros del Profeta (paz y bendiciones sean con él).


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