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Conocer a Alá
  
  

   

Las virtudes de la lectura del Corán durante Ramadán - Segunda Jutba


Alabado sea Al-lah, Señor del universo. Pido a Al-lah paz y bendiciones por quien fue enviado como misericordia para toda la creación, el Profeta Muhammad, por sus familiares y por todos sus discípulos.


Musulmanes y musulmanas, adoren a su Señor, observen las oraciones prescritas y ayunen el mes de Ramadán. Sepan que uno de los beneficios y bondades del ayuno, es que esta forma de adoración ayuda al creyente a ser obediente con su Señor y temerle como se debe, por eso vemos que durante este mes la persona incrementa la cantidad de obras de bien que realiza, pero además se aleja del haram (lo ilícito). Por eso, quien no deja de hablar el Zur (malas palabras, chisme, mentiras, etc.) y presenciar conversaciones así, que sepa que Al-lah no tiene necesidad de que aguante hambre y sed.


Aprovechen este mes haciendo Dhiker (invocaciones y recuerdo de Al-lah), recitando el Corán y observando las oraciones obligatorias y voluntarias. No se olviden de hacer mucho Dua’ (súplicas), hacer el bien a la gente y disculpar a quien les haya ofendido, porque Al-lah ama a quien hace el bien y disculpa la ignorancia de los demás. Den de los bienes con los que Al-lah los ha agraciado a los pobres y necesitados, pues Al-lah, Altísimo sea, es Bondadoso y Generoso, y el Profeta de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, era conocido por ser la persona más bondadosa que haya existido, especialmente durante Ramadán, mes en el que descendía el Ángel Gabriel para hacerle repasar todo lo que Al-lah le había revelado del Corán. El Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era más bondadoso que el viento que anuncia la llegada de la lluvia sobre la tierra seca.


No desprecien ninguna obra de bien, por pequeña que sea, y recuerden que el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Teman a Al-lah hasta con la mitad de un dátil”, refiriéndose al origen del dinero con el que se compró ese dátil, la forma como se consiguió y la razón por la que se está dando como caridad. A la persona que da en caridad algo que para muchos no tiene valor, pero lo hace con buena intención y lo ha conseguido de manera halal (lícita), Al-lah le concederá una recompensa igual a una montaña.

 


Creyentes, tengan presente que en el ayuno se han decretado una serie de Sunnas, mismas que deben ser tenidas en cuenta y aplicadas siempre. Tenemos el Suhur (el alimento que se toma antes del alba) como ejemplo, ya que el Profeta de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ordenó que se tomara este alimento cuando dijo: “Coman el Suhur, pues en él hay bendiciones”. Lo mejor es retrasarlo lo más que se pueda, porque encontramos que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Mi Umma (Nación) seguirá disfrutando de bienestar siempre que sigan retrasando el Suhur”. En el caso en el que una persona ya haya terminado de comer el Suhur e intencionado el ayuno, pero más adelante se antoja de algo, no hay problema de que coma, siempre y cuando lo haga antes de la llegada del alba,

 

porque Al-lah, Altísimo sea dijo: “… y comed y bebed hasta que se distinga el hilo blanco [la luz del alba] del hilo negro [la oscuridad de la noche]”.

 

Y el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Bilal hace el Adhan (llamado a la oración) cuando aún es noche, así que coman y beban hasta que Ibn Um Maktum haga el Adhan”, e Ibn Um Maktum no lo hacía hasta que entraba el alba. Tenemos entonces que si la persona sabe que ha entrado el Fayer (el alba) debe abstenerse inmediatamente de comer o beber cualquier cosa, por lo que se debe tener mucho cuidado con los tiempos, en especial las personas encargadas de hacer el llamado (Mu‘adh-dhin) –en lugares donde hay mezquitas, es permitido hacer el Adhan y la gente vive cerca de ellas para escucharlo; si no, uno debe apegarse al horario que le entreguen en la mezquita de la localidad donde uno vive o el que se encuentre de alguna organización conocida–.

 

El supuesto hadiz en el que se relata que el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se provocaba el vómito al llegar el Fayer si estaba aún masticando algo, no se ha registrado en ninguna de las colecciones auténticas del hadiz, además no es un acto que concuerde con el comportamiento mismo de nuestro amado Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam.

En cuanto a la intención para ayunar, no es necesario que se pronuncie: “Oh Al-lah, hago la intención para ayunar desde ahora hasta el ocaso”, primero porque la intención se hace en el corazón, y segundo porque pronunciar la intención es un acto Bid’a (innovación, actos que no se registran del Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, ni de ninguno de sus Sahaba); y como sabemos, todo acto de Bid’a es considerado como una desviación y perdición.


Al llegar la hora del Iftar (desayuno, romper el ayuno) al ocaso, que tome unos dátiles y agua para romper su ayuno, si no encuentra dátiles, entonces sólo con agua, y si no tiene ni agua, que en su corazón haga la intención del Iftar cuando el sol se ponga. En el caso de que sí tenga dátiles o cualquier otro alimento suave para romper el ayuno, no debe chuparse los dedos al comer o terminar de comer, como dice y enseña la gente que no tiene conocimiento. Es importantísimo hacer Dua’ cuando se hace el Iftar, pues en ese momento a la persona que ha ayunado no le será rechazada su súplica. Además, se recomienda que el ayunante diga al momento de romper su ayuno lo que se registra del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Al-lahumma Laka Sumtu Wa ‘Ala Rizquika Aftartu” (Oh Al-lah, por Ti ayuné y con Tú provisión he roto el ayuno).


Pídanle a Al-lah, a la hora del Iftar, que acepte su ayuno y las obras que han realizado, pues sólo Él es el digno de confianza. Recordemos que cuando el Profeta Abraham junto con su hijo Ismael, que la paz sea con ambos, alzaban las bases de la Ka’ba, le pedían a Al-lah que aceptaran sus obras diciendo: “¡Oh, Señor! Acepta nuestra obra, Tú eres Omnioyente, Omnisciente”. Una de las señales que le muestran al siervo que sus obras fueron aceptadas es que adquiere la Taqwa (temor reverencial de Al-lah), pues ciertamente, Al-lah acepta las acciones de los timoratos. Además, la Taqwa en sí es una garantía de la aceptación, pues quien en público y en privado tema a Al-lah tiene más posibilidades de que todo lo que haga sea aceptado.

 


Hermanos y hermanas en la fe, comer, beber y tener relaciones sexuales durante el día intencionadamente son actos que anulan el ayuno. También, anulan el ayuno la Hiyama (extracción de sangre por succión), tanto de la persona que se somete a este tratamiento como de quien lo hace, y provocarse el vómito. La salida de sangre como por una hemorragia nasal, la extracción de una muela y cuando no se puede contener el vómito, no invalida el ayuno. Igualmente sucede con el uso de gotas para los ojos y el oído. La mujer, además, invalida su ayuno si le llega el periodo menstrual durante el día. Si su periodo termina una vez se ha iniciado el día del ayuno, ese día debe contarlo dentro de los que debe reponer una vez finalice Ramadán. En cuanto al Siwak (ramita del árbol Arak que se utiliza para cepillar los dientes), quien lo utilice no rompe el ayuno, por el contrario, es una acción recomendada a cualquier hora del día.


Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios se los ordena: “Ciertamente Al-lah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él” [Corán 33:56]; y dijo el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Quien pide a Al-lah una bendición para mí, Al-lah lo recompensa por esta acción con diez bendiciones”.

¡Oh Al-lah! Da bendiciones y paz a nuestro Profeta Muhammad, a sus familiares, a todos sus discípulos y a quienes sigan su guía de buena manera hasta el Día del Juicio. ¡Oh Al-lah! Da tu complacencia a todos los discípulos de Tu Mensajero, de quienes fueron destacados Abu Baker, Omar, ‘Uzman y ‘Ali. Complácete también con todos los seguidores de estas nobles personas, quienes siguen su guía hasta el Día del ajuste de cuentas, y con nosotros los presentes, pues Tú eres en verdad el más Clemente.

 


¡Oh Al-lah! Enaltece y dignifica al Islam y a los musulmanes, protégenos del mal de nuestros detractores, y líbranos de los problemas del encarecimiento de los productos, la propagación de enfermedades, de la usura y el interés monetario, del adulterio y la fornicación, de los terremotos, de las dificultades y las tribulaciones, y de la perversión y corrupción oculta y evidente.


¡Oh Al-lah! Perdónanos y perdona a nuestros hermanos creyentes que ya fallecieron, y no hagas que en nuestros corazones se encierre el desprecio y el odio por los que han creído en Ti como se debe. Tú eres el más Bondadoso y Misericordioso.

 


 

 

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