El Tercer Pilar: La Caridad Obligatoria (Zakat)

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Este es un porcentaje fijo de dinero que el musulmán debe dar a los pobres y necesitados para evitarle la humillación de pedir. Es una obligación para cada musulmán que posea un monto mínimo de riqueza, de la cual debe calcular el porcentaje del impuesto a pagar. Dios dijo:

“Y se les había ordenado en sus legislaciones que adoraran a Dios con sinceridad, fuesen monoteístas, realizaran la oración y pagaran el Zakat, pues ésa es la verdadera religión” (Corán 98:5).


Quien rechace esta obligación estará cometiendo un acto de incredulidad, y una injusticia contra los débiles, los pobres y los necesitados. Este no es un impuesto implementado por el Estado Islámico para financiar sus propios asuntos, como algunos creen. Porque si así fuera, ¡habría sido aplicado a los musulmanes y no musulmanes por igual! Entre las condiciones de la caridad obligatoria está que quien la paga sea musulmán, y que el dinero no haya sido tomado de los no musulmanes. Las siguientes son algunas condiciones.


Posesión del mínimo requerido:

La riqueza de una persona debe alcanzar el límite básico dispuesto por la ley islámica que es el equivalente a 85 gramos de oro.

Que haya transcurrido un año. Si la riqueza no estuvo en posesión de una persona por este período, entonces no se debe calcular sobre ella el porcentaje de la caridad obligatoria.

Dios ha especificado quiénes califican para recibir la caridad obligatoria. Dios dijo:“Ciertamente que el Zakat es para los pobres, los menesterosos, los que trabajan en su recaudación y distribución, aquellos que por haber mostrado cierta inclinación por el Islam o haberlo aceptado recientemente se desea ganar sus corazones, la liberación de los cautivos, los endeudados, la causa de Dios y el viajero insolvente. Esto es un deber prescripto por Dios, y Dios es Omnisciente, Sabio” (Corán 9:60).


La cantidad que debe pagarse es el 2.5% de la riqueza sobre el periodo de un año. Con ello, el Islam busca desarraigar la pobreza de la sociedad y prevenir los peligros que provienen de ella, como el robo, el asesinato, y otros actos de transgresión contra el honor y la riqueza ajena. La caridad obligatoria revitaliza el espíritu de hermandad, cooperación solidaridad en la sociedad, satisfaciendo las necesidades del pobre y el necesitado.


La diferencia entre esta caridad obligatoria (Zakat) y un impuesto corriente es que el musulmán paga el Zakat con agrado y acorde a sus posibilidades, y personalmente supervisa su pago. Más aún, su nombre en árabe indica claramente cuál es su meta[1], que es la purificación del alma de los musulmanes ricos y pudientes. También erradica del corazón del musulmán la codicia, el egoísmo, el apego a este mundo material y temporal, y el peligro que implica quedar sumergido en el anhelo por él; todo lo cual lo hace olvidar a sus hermanos pobres y los necesitados. Dios dijo:

“Quienes estaban establecidos en Medina y aceptaron la fe antes de su llegada, aman a los que emigraron a ellos, no sienten envidia alguna en sus corazones por lo que se les ha dado y les prefieren a sí mismos aunque estén en extrema necesidad. Quienes hayan sido preservados de la avaricia serán los triunfadores” (Corán (59:9).


También purifica al pobre del resentimiento, el odio, la envidia y los celos que pueda sentir contra los ricos. Los que reciben esta contribución ven a los ricos y pudientes dando de su riqueza como Dios lo ha ordenado, y de esa manera que se preocupan por la difícil situación que tienen que sobrellevar. El Islam advierte severamente contra aquellos que se rehúsan a pagar esta caridad. Dios dijo:

“Que no crean los que mezquinan lo que Dios les ha concedido por Su gracia que es un bien para ellos. Al contrario, es un mal. Todo lo que escatimaron lo tendrán alrededor del cuello el Día del Juicio. A Dios pertenece la herencia de cuanto hay en los cielos y la Tierra. Dios está bien informado de lo que hacéis” (Corán 3:180).


El Profeta dijo:

“Si alguien que posee oro o plata no paga lo que debe de él, cuando el Día de la Resurrección llegue se transformarán en platos de fuego para él. Éstos serán entonces calentados en el fuego del Infierno y serán vertidos sobre sus hombros, su frente y su espalda. Cuando sea que se enfríen, (el proceso) será repetido por un día que durará como cincuenta mil años, hasta que el juicio sea pronunciado sobres Sus servidores, y él vea si su camino es ir al Paraíso o al Infierno” (Muslim).



[1] La palabra árabe Zakat proviene del verbo “zákkah”, que significa limpiar y purificar.

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