¿QUIÉNES SON LOS MUSULMANES? (PARTE 1 DE 2)

Los musulmanes provienen de todas las razas, nacionalidades y culturas del mundo. Tienen varios idiomas, vestimentas, comidas y costumbres, e incluso su forma de práctica puede variar. Sin embargo, todos ellos se consideran musulmanes.

Menos del 15% de todos los musulmanes viven en el mundo árabe; un quinto se encuentra en el África subsahariana, y la comunidad musulmana más grande del mundo está en Indonesia. Partes importantes de Asia, y la mayoría de las repúblicas de Asia Central, son musulmanas. Minorías musulmanas importantes se encuentran en China, India, Rusia, Europa y todo el continente americano.

Más de mil quinientos millones de personas de todas las razas, nacionalidades y culturas en todo el mundo son musulmanes; desde los cultivos de arroz de Indonesia hasta el corazón desértico de África, desde los rascacielos de Nueva York hasta las tiendas de beduinos en Arabia.

¿Cómo afecta al mundo la expansión del Islam?

La comunidad musulmana continúo creciendo después de la muerte del Profeta Muhammad. En unas pocas décadas, grandes números de personas en África, Asia y Europa habían elegido el Islam como su forma de vida.

Una de las razones para el rápido y pacífico crecimiento del Islam fue la pureza de su doctrina. El Islam llama a la fe solo en Un Único Dios. Esto, junto con los conceptos islámicos de igualdad, justicia y libertad, resultó en una comunidad unida y pacífica. La gente era libre de viajar desde España hasta la China sin temor, y sin cruzar frontera alguna.

Muchos eruditos musulmanes viajaron a estas ciudades a buscar el conocimiento. Ellos tradujeron al árabe volúmenes de obras filosóficas y científicas a partir de los idiomas griego y siríaco (los idiomas de los eruditos cristianos de Oriente), del pahlavi (el idioma erudito de la Persia preislámica), y del sánscrito (un idioma antiguo de la India). Como resultado, el árabe se convirtió en el idioma de la erudición mundial, y la gente emigraba desde todas partes del globo para estudiar en las universidades musulmanas.

Para el año 850, la mayoría de las obras filosóficas y científicas de Aristóteles, mucho de la Escuela Platónica y Pitagórica, y las obras más grandes de astronomía, matemáticas y medicina griegas, como el Almagesto de Ptolomeo, los Elementos de Euclides, y las obras de Hipócrates y Galeno, estaban traducidas al árabe. Durante los siguientes 700 años, el árabe se convirtió en el idioma más importante en la ciencia de todo el mundo, y en el repositorio de la mayor parte de la sabiduría y la ciencia de la antigüedad.

El logro de los eruditos que trabajaban en la tradición islámica iba mucho más allá de la traducción y la preservación del saber antiguo. Estos eruditos construyeron, sobre la herencia antigua, sus propios avances científicos. Estos avances fueron la causa directa del Renacimiento en Europa.

Los musulmanes destacaron en el arte, la arquitectura, la astronomía, la geografía, la historia, los idiomas, la literatura, la medicina, las matemáticas y la física. Muchos sistemas cruciales como el álgebra, los números arábigos y el concepto del cero (vital para el avance de las matemáticas), fueron formulados o desarrollados por eruditos musulmanes, y compartidos con la Europa medieval. Los musulmanes inventaron instrumentos sofisticados que hicieron posibles los futuros viajes europeos de descubrimiento: el astrolabio, el cuadrante, y mapas y cartas de navegación detallados.


Contribuciones musulmanas a la ciencia

Astronomía

Los musulmanes siempre han tenido un interés especial en la astronomía. La Luna y el Sol son de vital importancia en la vida diaria de todo musulmán. Con la Luna, los musulmanes determinan el inicio y final de los meses en su calendario lunar. Con el Sol, los musulmanes calculan las horas de la oración y del ayuno. Es también por medio de la astronomía que los musulmanes pueden determinar la dirección precisa de la Quibla, para mirar en dirección hacia la Kaaba, en La Meca, durante la oración.


El Corán contiene muchas referencias a la astronomía:

"…Él [Dios] es Quien ha creado todo…". (Corán 6:101)


"Él es Quien creó la noche y el día, el Sol y la Luna. Cada uno recorre su órbita". (Corán 21:33)


"Yo soy Quien construí el universo con [Mi] poder [creador]; y soy Yo quien lo expande continuamente". (Corán 51:47)


Estas referencias, y los mandatos de aprender, inspiraron a los primeros eruditos musulmanes a estudiar los cielos. Ellos integraron las obras anteriores de indios, persas y griegos, en una nueva síntesis. El Almagesto de Ptolomeo (el título como lo conocemos está en árabe) fue traducido, estudiado y criticado. Muchas estrellas nuevas fueron descubiertas, como podemos ver en sus nombres árabes: Algol, Deneb, Betelgeuse, Rigel, Aldebaran. Se compilaron las tablas astronómicas, entre ellas las tablas toledanas, que fueron utilizadas por Copérnico, Tycho Brahe y Kepler. También se compilaron almanaques (otro término árabe). Otros términos provenientes del árabe son cénit, nadir, albedo y acimut.

Los astrónomos musulmanes fueron los primeros en establecer observatorios, como el construido en Mugharah, e inventaron instrumentos como el cuadrante y el astrolabio, que llevaron a avances no solo en astronomía sino en navegación oceánica, contribuyendo a la era de la exploración europea.

 

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