Los tipos de consejo

Los tipos de consejo

 

 

Aquellos de quienes se sabe que han tenido la intención de que su refutación a los sabios sea considerada como un consejo por Allah y su Mensajero, entonces en este caso deben ser tratados con gratitud, respeto y elogios, como es el caso de los Imames de los musulmanes que fueron mencionados previamente como también los que siguieron sus pasos.

 

Sin embargo, aquellos que han tenido la intención, a través de su refutación, de menospreciar, deshonrar y sacar a la luz los defectos del refutado, entonces esta persona merece ser reprendida para que él, y los que actúen de igual manera, dejen de cometer actos prohibidos tan bajos.

 

Esta intención en ocasiones se conoce cuando la persona que refuta a los demás admite por evidencias secundarias sus acciones y palabras. Los que son conocidos por su conocimiento, piedad, respeto y honor por los Imames de los musulmanes solo mencionan dichas refutaciones y aclaraciones de los errores en la forma que lo ven otros Imames.

En el caso de trabajos escritos y de investigación, es obligatorio que su discurso se ajuste al primer tipo mencionado, luego quien lo considere diferente, en esta situación, es alguien que piensa mal del inocente de una forma ilícita, y es el tipo de sospechas prohibidas por Allah y su Mensajero, según las palabras de Allah:

 

 “Quien cometa una falta o un delito y acuse de ello a un inocente, cargará con su calumnia y un pecado evidente” (4:112).

 

Los malos pensamientos y las dudas sobre alguien que no muestra signos de necesitarlo es algo que Allah y su Mensajero han prohibido. La persona que duda no solo ha pecado y difamado, sino que además comete el pecado de acusar a un inocente basado simplemente en una duda o sospecha.

El entrar bajo esta advertencia – es decir, sospechar del inocente – se fortalece cuando la persona muestra señales malignas como la trasgresión y el ataque, la falta de piedad, la ligereza de palabras, difamación y envidia de lo que Allah le da a las personas con su virtud y gracia, como también aspirar a posiciones de importancia antes del momento adecuado.

 

Si alguien es reconocido por estos atributos, de los cuales la gente de conocimiento y la fe no se complace, sólo piensa de manera enfermiza sobre los sabios. Y si sus refutaciones a los sabios son de la segunda categoría, entonces merece ser refutado con desprecio y degradación.

 

Pero aquella persona que no manifiesta signos de malas intenciones, uno tiene la obligación de que sus palabras sean tomadas de la mejor manera posible, pues no está permitido sospechar maliciosamente sobre él. Se ha registrado que ‘Umar dijo: “No pienses mal de las palabras dichas por tu hermano musulmán mientras puedas excusarlas de alguna manera”.

 

 

 

Author: Al-Imam Al-Hafidh Zainud Din Ibn Rayab Al-Hanbali

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