Economía

 

La riqueza es la base con la cual se mantiene la vida. La ley islámica intenta a través de ella establecer una sociedad balanceada, en la cual haya justicia social y las personas puedan llevar una vida honorable. Dios dijo:

“Los bienes y los hijos son parte de los encantos de la vida mundanal, que éstos no os hagan olvidar de lo que Dios ha ordenado. Utilicen bien sus riquezas y eduquen correctamente a sus hijos pues las obras que a Dios Le complacen son las que perduran y tienen gran recompensa” (Corán 18:46).

Puesto que el Islam considera que el capital es una de las necesidades indispensables sin la cual los individuos no pueden construir una sociedad civilizada y diversa, ha ordenado que se debe calcular el porcentaje del Zakat o caridad obligatoria, del capital de la riqueza, si la persona ha poseído a lo largo de un año lunar el monto mínimo necesario para eso. Este dinero debe ser distribuido entre los pobres. Es algo que se le debe al pobre y a lo que tiene derecho, y está prohibido negárselo o retenerlo. Esto no significa que el Islam haya abolido la propiedad privada y ni el comercio privado, sino que por el contrario los respeta. Hay muchos textos explícitos que prohíben las transgresiones contra la riqueza y la propiedad ajena. Dios dijo:

“No devoren los bienes injustamente unos a otros, ni sobornen a los jueces para devorar ilegalmente la propiedad ajena a sabiendas” (Corán 2:188)

El Islam ha promulgado leyes y regulaciones cuya implementación garantiza el logro de sus metas… para proveer una vida honorable para todas las personas en la sociedad islámica. Algunas de las regulaciones son:

1 – El Islam ha prohibido el cobro de intereses (usura), porque no le permite a la gente explotar a otros ni apropiarse de su riqueza ilegítimamente. El Islam ha convertido a la riqueza y a la propiedad en inviolable. Debido al hecho de que el interés conduce a la gente a olvidar los actos de solidaridad y conduce a la acumulación de riquezas en manos de unos pocos, Dios dijo:

“¡Oh, creyentes! Teman a Dios y renuncien a lo que les adeuden a causa de la usura, si es que son, en verdad, creyentes. Pero si no abandonan la usura, sepan que Dios y Su Mensajero les declaran la guerra; pero si se arrepienten, tienen derecho al capital original, y de esta forma no oprimirán ni serán oprimidos” (Corán 22:278-279).


2 – La religión del Islam anima a la gente a dar préstamos. También incentiva a extender el plazo de pago si el deudor tiene dificultades para pagar el préstamo. No se debe ser duro ni cruel con el individuo que intenta pagar su deuda. Sobre aquellos que tienen los medios para pagar sus deudas y no lo hacen, se debe tomar un curso de acción diferente. Dios dijo:

“Y si quien les debe atraviesa una situación estrecha, concédanle un nuevo plazo hasta que esté en condición de saldar la deuda” (Corán 2:280)


El Profeta dijo:

“Quien presta dinero a una persona en dificultades recibirá la recompensa de una caridad por cada día que dure el préstamo. Y quien le extienda eríodo de tiempo (prórroga) a un deudor que ha tenido dificultades para del pevolver el préstamo, recibirá la recompensa de una caridad por cada día que lo haga” (Ibn Máyah).

3 – El Islam incentiva a los prestamistas a condonar la deuda completamente si es muy difícil de pagar para el deudor. Dios dijo:

“Pero si supieran que es mejor condonarle la deuda, háganlo por caridad que será más beneficioso para vosotros” (Corán 2:280)

El Profeta:

“Quien desee que Dios lo salve de las dificultades del Día de la Resurrección, que extienda el período de tiempo (de prórroga) a un deudor o le condone la deuda” (Muslim).


4 – Acumular o monopolizar cualquier tipo de bien está prohibido, porque el comerciante retiene en su posesión productos que la gente necesita sin venderlos hasta que la oferta decae para subir los precios, y luego los vende al precio que quiere. Esto causa un terrible daño, tanto individual como social, tanto para el rico como para el pobre. El Profeta r dijo:

“Quien retenga (bienes y artículos), peca…” (Muslim).

Abu Yusef, el estudiante del Imam Abu Hanifah, que Dios tenga misericordia de él, dijo:

“Cualquier cosa que se retenga y cause un daño al pueblo, se considera una forma prohibida de monopolio, aún si se trata de oro o plata. Quien retiene, ciertamente habrá hecho mal uso de lo que posee. La razón por la que el monopolio está prohibido es para salvaguardar a la gente de perjuicios, porque ciertamente, la gente tiene diferentes necesidades y monopolizar lo que los demás necesitan generaría rencores y malestar entre las personas”.


Un gobernante puede forzar a quien retiene un artículo a venderlo a un precio razonable, que no vaya en detrimento ni del vendedor ni del comprador. Si quien monopoliza el artículo rehúsa venderlo a ese precio, el gobernante puede expropiar el artículo retenido y venderlo a un precio razonable para prevenir la escasez.


5 – El Islam ha prohibido cobrar impuestos al vendedor y al importador de productos necesarios. El Profeta r dijo:

“Quien recolecte impuestos entre los vendedores, no entrará al Paraíso” (Áhmad y Abu Dawud).


Se considera que este impuesto es tomar el dinero ilícitamente y dárselo a quienes no les pertenece. Todos los que contribuyen a la recaudación de este impuesto, incluyendo los recaudadores, empleados, y receptores, caen bajo la denominación que el Profeta r dio cuando dijo:

“Ningún miembro del cuerpo que crece gracias a las riquezas ilegales será admitido en el Paraíso; por el contrario el Infierno los reclamará” (at-Tirmidhi).


6 – El Islam ha prohibido retener la riqueza y no pagar el debido derecho que pertenece a Dios; tanto el individuo como la sociedad se beneficiarían de ella. La riqueza debe circular en la sociedad para estimular la economía, y esto beneficiará a todos los individuos dentro de la sociedad. Dios dijo:

“¡Oh, creyentes! Por cierto que muchos de los rabinos y monjes se apropian de los bienes ajenos sin derecho, y desvían a los hombres del sendero de Dios. A aquellos que atesoren oro y plata y no contribuyan por la causa de Dios pagando el Zakat correspondiente por sus bienes anúnciales un castigo doloroso” (Corán 9:34).


Así como el Islam respeta la propiedad privada, también le impone derechos y deberes. Entre estas obligaciones que le conciernen al propietario, tales como cuidar de sí mismo y de quienes dependen de él, como sus parientes. Hay otros derechos que le conciernen al individuo en la sociedad, tales como pagar la caridad obligatoria (Zakat), la caridad voluntaria y el ayudar a otros. Otras obligaciones concernientes a la sociedad en su conjunto son gastar en la construcción de escuelas, hospitales, orfanatos, mezquitas, y otros beneficios que facilitarán la convivencia en sociedad. Lo que se busca con esto es que los recursos no se concentren en las manos de unos pocos.


7 – El Islam ha prohibido dar de menos al pesar y medir mercancías, porque esto es una forma de robo y fraude. Dios dijo:

“¡Ay de los defraudadores! Que cuando compran exigen el peso exacto,  pero cuando venden defraudan dando un peso o medida menor al establecido en la venta” (Corán 83:1-3).


8 – El Islam ha prohibido la privatización de los bienes públicos, tales como el agua potable o las pasturas, que no pertenecen a nadie en particular; y también ha prohibido evitar o restringir el acceso a ellos. El Mensajero de Dios r dijo:

“Hay tres personas a quienes Dios no les hablará ni les mirará en el Día de la Retribución: un vendedor que juró falsamente haber comprado un producto por un precio mayor que aquél por cual realmente lo compró, una persona que jura en falso para usurpar el dinero de un musulmán, y un hombre que se rehúsa a dar el exceso de agua que tiene. En ese día, Dios les dirá: “Hoy Yo retengo mi gracia y no se las entrego, como ustedes retuvieron lo que no necesitaban, aún cuando ustedes no habían creado esos bienes” (al-Bujari).


El Profeta dijo:

“Todos los musulmanes tienen iguales derechos a tres cosas: el agua, las pasturas y la leña” (Áhmad).

9 – El Islam trajo un sistema justo de herencia, a través del cual la riqueza se distribuye entre los legítimos herederos del fallecido, ya sean jóvenes o mayores, hombres o mujeres. Nadie tiene el derecho a distribuir la herencia en otra forma. Uno de los beneficios de este sistema es que divide las propiedades, sin importar cuántas puedan ser ni cuán extensas, en pequeñas partes, y de esa forma hace imposible que el dinero sea acaparado por una sola persona o grupo. El Profeta r dijo:

“Ciertamente, Dios ha dado a cada heredero aquello a lo que tiene derecho. Por lo tanto, que nadie deje un legado en beneficio de alguien que ya haya recibido su parte de la herencia” (Abu Dawud).


10 – El Islam legisló los fideicomisos[1], que son de dos tipos:

a) Fideicomisos privados limitados a la familia y la descendencia del fundador, para salvaguardarlos de la pobreza o la mendicidad. La condición para su validez es que el fideicomiso debe servir a causas caritativas cuando la progenie del fundador cese.


b) Fideicomisos públicos que sirven a fines caritativos, tales como construir hospitales, escuelas, calles, bibliotecas públicas, mezquitas, orfanatos, casas cunas o de expósitos, hogares de ancianos, y todo aquello que sirva al interés público.


11 – El Islam ha legislado un sistema de legado o donación, por lo tanto, cada musulmán tiene el derecho de legar una parte de su riqueza para ser usada después de su muerte con propósitos de caridad o rectitud. El Islam ha limitado esta porción a un tercio, de tal manera que sus herederos no sean perjudicados. Amír bin Sa’d y dijo:


“El Profeta r me visitó mientras yo estaba enfermo en La Meca. Le dije: “Tengo algo de riqueza, ¿puedo dejarla toda en caridad?”. Él respondió “No”. Le dije: “¿La mitad de ello?”, “No”, me respondió. Le pregunté nuevamente: “¿Entonces un tercio?”, y él respondió: “Un tercio sí. Aunque un tercio es mucho. Si dejas a tus herederos en la riqueza será mejor para ellos que tener que mendigar. Lo que sea que gastes de ella en tus herederos contará como una caridad para ti, aún el bocado que pongas en la boca de tu esposa. Quizás Dios eleve tu estatus y haga que otra gente se beneficie de ti, y haga que otros salgan perjudicados” (Al-Bujari).


12 – El Islam ha prohibido todo aquello que cae bajo la denominación que Dios ha dado:

“¡Oh, creyentes! No se apropien de los bienes injustamente. Pero sí comercien de común acuerdo” (Corán 4:29).



[1] Nota del Traductor: Disposición por la cual el testador deja su hacienda o parte de ella encomendada a la buena fe de alguien para que, en caso y tiempo determinados, la transmita a otra persona o la invierta del modo que se le señala (Definición tomada de la Real Academia Española).

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