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La Batalla contra los aliados

Auther : Dr. Adel ibn ‘Ali al-Shiddy
156 2022/01/29 2023/02/04

En Shawwal del quinto año, tuvo lugar la batalla de al-Ahzaab, también conocida como la batalla de al-Jandaq. Los antecedentes de esta batalla fueron que el Profeta r había expulsado a los judíos de Bani an-Nadhir de Medina el año anterior debido a su intento de asesinarlo. Entonces, un grupo de sus nobles fueron a La Meca e incitaron a Quraish a luchar en contra del Mensajero de Alá ﷺ,  prometiendo ayudarlos en contra de él. Quraish respondió positivamente y estuvo de acuerdo en luchar contra él. Ellos fueron donde Bani Ghatafán y Bani Sulaim, incitándolos también, y ellos aceptaron de la misma forma. Luego de eso fueron a las restantes tribus árabes, convocándolos a luchar en contra del Mensajero de Alá ﷺ.
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Quraish partió con cuatro mil soldados liderados por Abu Sufián. Tomaron con ellos trescientos caballos y 1.500 camellos. Setecientos de Bani Sulaim se les unieron en Marr az-Zahran, como lo hicieron mil del Bani Asad y Fazarah, cuatrocientos de Asya` y cuatrocientos de Bani Murrah. El total de guerreros que se reunieron para la batalla de al-Jandaq era de 10.000.

Cuando el Mensajero de Alá r supo de su avance desde La Meca, consultó a la gente. Salman al-Farisi sugirió cavar una trinchera para prevenir que el enemigo entrara a Medina, y el Mensajero de Alá ﷺ ordenó que así se hiciera. Los musulmanes empezaron la excavación, y el Mensajero mismo participó en ella. La trinchera fue excavada en frente del Monte Sal`, y los musulmanes mantuvieron la montaña a sus espaldas con la trinchera entre ellos y los incrédulos. Terminaron la trinchera en el lapso de seis días, entonces el Profeta ﷺ y sus seguidores, cuyo número era de tres mil, estaban fortificados. El Profeta ﷺ  ordenó que las mujeres y los niños fueran mantenidos en una fortaleza dentro de Medina.

Al-Baraa’ ibn `Azib t narró: “Estábamos cavando la trinchera cuando llegamos a un inmensa y dura roca la cual no podía ser rota por las picas. La gente se quejó de ello ante el Profetaﷺ. Cuando  la vio tiró a su lado su manto, tomó el hacha y dijo: “Bismillah”  la golpeó una vez y un tercio de ella se rompió. Él dijo:”Alláhu akbar! Me han sido dadas las llaves de Siria, y por Alá, yo puedo ver ahora sus palacios rojos.” 

Luego la golpeó una segunda vez y otro tercio se rompió. Entonces dijo: “Aláhu akbar! Me han sido dadas las llaves de Persia, y por Alá, puedo ver el palacio blanco de al-Madaa’in.”  Luego  la golpeó una tercera vez y el resto de la roca se rompió. Entonces dijo: “Aláhu akbar! Me han sido dadas las llaves de Yemen, y por Alá, puedo ver ahora las puertas de Sanaa desde mi lugar.”

Huiai ibn Ajtab fue a donde la tribu Bani Quraidhah, quienes tenían un pacto con el Mensajero de Alá ﷺ, y continuó presionándolos hasta que ellos rompieron el acuerdo y se unieron con los politeístas en la guerra en contra del  Mensajeror de Alá. Las dificultades se incrementaron para los musulmanes y la hipocresía apareció. Algunos de la tribu Bani Harizah pidieron el permiso del Profeta ﷺ  para retornar a Medina, diciendo que sus hogares estaban desprotegidos. Pero Alá I reveló:

“Y cuando un grupo de ellos dijo: ¡Oh, gente de Iazrib [antiguo nombre de Medina]! Esto es un mal para vosotros. ¡Mejor volveos! Y un grupo de ellos pidió autorización al Profeta diciendo: “Por cierto que nuestras casas quedaron desprotegidas”; pero sólo querían huir del enfrentamiento”.

(33:13)

La tribu de Bani Salamah también pensó en rendirse, pero Alá I mantuvo las dos partes estables.

Los politeístas continuaron el sitio del Mensajero  de Alá

por un mes pero ninguna batalla directa ocurrió debido a la trinchera por la cual Alá I impidió que ellos alcanzaran a los musulmanes. Los biógrafos del Profeta r relataron:

“El temor se tornó intenso uno de los días de la batalla de “al-Jandaq”; la gente se desanimó y temieron por sus niños y propiedades. Los politeístas estaban buscando una parte poco profunda en la trinchera a través de la cual sus caballos pudiesen cruzar y unos pocos de ellos lograron hacerlo. Entre ellos estaba `Amr ibn Wudd, quien hizo un llamado por un duelo aunque era un hombre de setenta años de edad. `Ali t aceptó su desafió y lo mató.

Para la mañana siguiente, una gran compañía se había reunido entre los cuales estaba Jalid ibn al-Walid t. Escaramuzas e intercambios de flechas continuaron hasta la noche y el Mensajero de Alá ﷺ. 

no fue capaz de orar ese día hasta luego de la puesta del sol. Él mismo  dijo ﷺ:

“Ellos nos impidieron la oración de la mitad [de la tarde]; que Alá llene sus casas y tumbas con fuego.”

Luego Alá I produjo algo que causó un retroceso al enemigo y rompió su unidad. Na`im ibn Mas`ud t había acogido el Islam, algo que era desconocido para los politeístas y los judíos. Él visitó a Quraish y Bani Quraydhah repetidas veces engañándolos con falsa información causando desconfianza entre ellos. Luego, Alá I envió un violento viento, y Abu Sufián t dijo a sus compañeros: “Ustedes no están en un campamento seguro; los camellos y los caballos están agotados, Bani Quraidhah nos ha dejado, y hemos sido afligidos por el viento como ustedes pueden ver. Entonces vuélvanse, pues yo estoy partiendo”. Tres de los politeístas habían muerto y seis entre los musulmanes.


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