Los Derechos de los Empleados

El Islam ha establecido que la relación entre el empleado y el empleador debe estar basada en principios de hermandad, equidad y dignidad. El Profeta dijo:

“Sus empleados son sus hermanos, a quienes Dios ha puesto bajo vuestra autoridad. Quien tenga a uno de sus hermanos bajo su autoridad, que lo alimente con lo que él come y que lo vista con lo que él viste. No los carguen con más trabajo del que ellos puedan soportar, y si lo hacen, entonces ayúdenle” (al-Bujari).


El Islam ha garantizado el derecho de los empleados a recibir un salario. El Profeta r narró que Dios dijo:

“Yo estaré contra tres tipos de personas en el Día de la Resurrección: una persona que jura por mí y luego traiciona su juramento, una persona que hace prisionero a una persona libre, lo vende, y come de lo que ganó por su venta, y una persona que contrata a un trabajador, hace uso completo de sus derechos como empleador, y luego no le paga su salario” (al-Bujari).


El Islam también ha establecido que el salario debe ser negociado antes de que el trabajo comience. En un reporte recopilado por el Imám Áhmad, el Profeta r prohibió contratar a un trabajador antes de negociar el salario. El Islam también ha establecido que el salario debe pagarse inmediatamente después de que el trabajo ha sido completado. El Profeta dijo:

“Paga al obrero su salario antes de que el sudor causado por su trabajo se haya secado” (Ibn Máyah).


No se les puede cargar a los obreros con más trabajo del que puedan soportar; si se les da más trabajo, entonces se les debe proveer también ayuda o un pago extra. El Profeta dijo:

“…No los carguen con más trabajo del que ellos puedan soportar, y si lo hacen, entonces ayúdenle” (al-Bujari).


Para elevar el honor y la dignidad del trabajo el Profeta r dijo que las ganancias obtenidas a través del trabajo eran las más puras y beneficiosas, si eran obtenidas a través de medios lícitos. El Profeta dijo:

“Ninguna persona come mejor comida que la que se ha ganado con el trabajo de sus manos” (al-Bujari).


Para incentivar el trabajo manual, el Profeta dijo:

“Por aquél en Cuyas Manos está mi alma, que si uno de ustedes va y corta leña, la amarra y la carga en su espalda, es mejor para él que pedir a la gente, ya sea que le den dinero o no” (al-Bujari).

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