Los Derechos de los Niños

Los niños tienen derecho a ser protegidos y a que se tome en consideración sus preocupaciones, a recibir una buena crianza, a tener sus necesidades satisfechas tales como la alimentación, la vestimenta y el refugio. El Profeta r dijo:

“Es suficiente pecado que una persona sea negligente con su familia” (Abu Dawud).

Los niños tienen derecho a que se les enseñen buenas maneras, tales como la modestia, el respeto a los ancianos, la veracidad, la honestidad, la obediencia a los padres, y a ser protegidos del lenguaje soez y los malos tratos, tales como las mentiras, el fraude y el engaño, la traición, la deshonestidad, el robo y la desobediencia a los padres. Deben ser educados en aquellas cosas que los ayudarán en esta vida y en la siguiente. Se les debe dar una crianza apropiada y gozar de la compañía de gente recta. El Profeta dijo:


“Cada uno de ustedes es un guardián, y es responsable por lo que está bajo su custodia. El gobernante es el guardián de su pueblo y responsable por ellos; el esposo es el guardián de su familia y responsable por ella; la mujer es la guardiana de la casa de su marido y responsable por ella, y el empleado es el guardián de la propiedad que su jefe le haya dejado a su cargo” (al-Bujari).


Se debe estar muy atento a la seguridad de los niños. Esto implica no orar a Dios contra ellos. El Profeta r dijo:

“No recen contra ustedes mismos, ni contra sus hijos, ni contra sus riquezas, para que no coincida con un tiempo en el que se les conceda lo que pidan y la súplica sea respondida” (Muslim).


Los hijos deben ser tratados con igualdad, y no se debe preferir a uno sobre otro en los regalos ni en el trato. Esto es porque el trato injusto conducirá a la desobediencia y acarreará envidias y rencores entre ellos. Nu'mán ibn Bashír narró:

“Mi padre me dio parte de sus riquezas como caridad, y mi madre, ‘Amráh bint Rawáhah, dijo: “No estaré de acuerdo hasta que el Mensajero de Dios sea testigo de ello”. Entonces mi padre fue hasta el Profeta r y le informó de lo que me había dado. El Mensajero de Dios r le dijo: “¿Le diste lo mismo a todos tus hijos?”, a lo cual él respondió: “No”. Él le dijo: “Teme a Dios y sé justo con tus hijos”. Luego de eso, mi padre volvió y tomó nuevamente lo que me había dado” (Muslim).

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