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La Batalla de Badr

Auther : Dr. Adel ibn ‘Ali al-Shiddy
77 2022/01/22 2022/06/27

En el mes de Ramadán del segundo año luego de la Hégira, tuvo lugar la gran batalla del Badr. Su causa inmediata fue que el Profeta r salió con 313 hombres para interceptar una gran caravana de Quraish que iba en su camino de regreso desde Siria. Abu Sufián t, el líder de la caravana, era extremadamente alerta y cauto. Él le preguntaba a todo el que  se encontraba acerca de los movimientos de los musulmanes. Así supo de su partida de Medina cuando estaban cerca del pueblo de Badr, entonces  hizo encaminar la caravana hacia el oeste para que tomara la ruta costera y evitar el peligroso camino hacia Badr. Envió adelante a un hombre para informar a la gente de La Meca que sus propiedades estaban en peligro y que los musulmanes se habían preparado para atacar la caravana.

Cuando los Mecanos oyeron esto, se movilizaron para ir en ayuda de Abu Sufián t. Ninguno de sus jefes se retrasó excepto Abu Lahab; también reunieron a las tribus vecinas, y ninguna de ellas se retrasó excepto el clan de `Adii.

Cuando el ejército llegó a Yuhfah supieron que Abu Sufián había escapado sin daño y que  les había dicho que retornaran a La Meca. Ellos estaban preparados para retornar pero Abu Yahl los alentó a seguir adelante y luchar. Trescientos hombres de Bani Zahrah retornaron y el resto, mil hombres, continuaron su marcha. Acamparon en las afueras de Badr en un espacio abierto detrás de las colinas que rodeaban al pueblo.

El Mensajero de Alá r consultó con sus compañeros y encontró que ellos estaban deseosos y determinados a luchar y a sacrificarse por la causa de la Alá I. Esto lo complació y dijo:

“Procedan y reciban buenas nuevas, pues Alá, el Exaltado, me ha prometido uno de las dos partes. Por Alá, es como si yo ahora estuviera observando la muerte de esas personas.”

El Profeta r avanzó y acampó cerca al lugar más cercano a Badr. Al-Hubab ibn al-Mundhir t le aconsejó avanzar y acampar en el pozo más cercano al enemigo para que los musulmanes pudieran recolectar agua en recipientes para ellos mismos y luego llenar los pozos restantes con arena para que el enemigo no tuviera acceso al agua. El Profetar hizo lo que Hubab t le había aconsejado.

El Profeta r pasó la víspera de la batalla, el viernes, el 17° de Ramadán, de pie en oración, llorando y suplicándole a Alá I que lo apoyara contra de sus enemigos. `Ali ibn Abi Talib t dijo: 

“Vi que todos estaban dormidos excepto el Mensajero de Alá r, quien oró bajo un árbol y lloró hasta la mañana.”

(Ahmad)

`Ali t también narró: “Nos cayó un rocío [en la víspera de Badr] entonces nosotros buscamos refugio bajo los árboles y los escudos de cuero. El Mensajero de Alá r pasó la noche suplicando a su Señor y diciendo: “Si este pequeño grupo es destruido no serás adorado en la tierra.” Cuando llegó el amanecer llamó: “¡A la Oración, Oh sirvientes de Alá!” La gente salió de debajo de los árboles y escudos y el Mensajero de Alá r nos guió en la oración y nos alentó a luchar”. (Ahmad)

Alá I dio apoyo a Su Profeta r y a los creyentes con la ayuda y ángeles soldados. Dijo en el Corán

“Recordad cuando pedisteis socorro a vuestro Señor, y Él os respondió: En verdad os auxiliaré con mil ángeles que descenderán sucesivamente. Y Alá los envió como señal que triunfaríais y para infundir el sosiego en vuestros corazones; y sabed que la victoria depende de Alá, Poderoso, Sabio”.

(8:9-10) 

Y  dijo: 

“Por cierto que Alá os socorrió en Badr cuando estabais en inferioridad de condiciones. Temed a Aláh, y así seréis agradecidos.”.

(3:123)

“Y sabed que no fuisteis vosotros quienes los matasteis  [en Badr con vuestra fuerza] sino que fue Alá quien les dio muerte, y tú [¡Oh, Muhámmad!] no fuiste quien arrojó [el polvo que llegó a los ojos de los incrédulos en el combate] sino que fue Alá Quien lo hizo. Así Alá agracia a los creyentes; en verdad Alá todo lo oye, todo lo sabe”.

(8:17)

La batalla empezó con un duelo, y Hamzah t mató a Shaybah ibn Rabi`ah y `Ali t mató a al-Walid ibn `Utbah. `Utbah ibn Rabi`ah fue herido del lado de los politeístas y `Ubaydah ibn al-Hariz fue herido del lado de los musulmanes.

La batalla se volvió intensa, y hubo una lucha feroz. Alá I reforzó a los musulmanes con ejércitos de ángeles para que lucharan al lado de ellos y mantener sus corazones firmes. En una hora los politeístas fueron vencidos y huían. Los musulmanes los persiguieron, matando a algunos y tomando a otros prisioneros. Setenta de los politeístas murieron; entre ellos estaban `Utbah, Shaybah, al-Walid ibn `Utbah, Umayyah ibn Jalaf y su hijo, `Ali, Handhalah ibn Abi Sufián y Abu Yahl ibn Hisham.  Otros setenta fueron tomados prisioneros.

Entre los resultados de la batalla de Badr estuvo que los musulmanes se vieron fortalecidos y respetados en Medina y las áreas adyacentes. Su confianza en Alá I se incrementó y constataron que Alá I apoya a sus servidores, a pesar de ser una minoría, en contra de los incrédulos, quienes eran mayoría. Los musulmanes adquirieron destrezas de lucha y aprendieron nuevas maniobras, estrategias y métodos para privar al enemigo de los medios para continuar la guerra.


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